Elecciones adelantadas: Quién es quién y qué buscan
Las previsiones sobre "el día después" de las elecciones se han convertido en el deporte preferido de politólogos y economistas. La mayoría vaticina poco menos que el Apocalipsis para el 1º de julio. Sin embargo, cualquiera se da cuenta de que la crisis no pretende regalar una tregua de noventa días. El adelantamiento de las elecciones es, precisamente, una maniobra para distraer la atención sobre el derrumbe económico en curso. La fuga de capitales, en marzo, fue de más de 1.000 millones de dólares. También se acentúa la escalada de suspensiones y despidos y el congelamiento de salarios, lo que, de paso, pone de manifiesto el monumental fracaso de los planes oficiales de reactivación del consumo. Un régimen en cesación de pagos tiene limitados recursos para rescatar a la economía capitalista del colapso. La recaudación de impuestos, en moneda constante, está cayendo, mientras el gobierno se financia postergando los pagos a los proveedores y contratistas, o recurriendo a los fondos depositados por entidades públicas - todo lo contrario de ‘una política de estímulo'. Para aventar un default de la deuda pública recurre a canjes de títulos a tasas de interés usurarias.
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